Al hablar de derecho penal, nos referimos al instrumento diseñado para asegurar la paz y el orden social, así como la protección de los derechos fundamentales de cualquier persona.

Por lo general, el poder de perseguir e instar un procedimiento penal ante una infracción cometida es del Estado. No obstante, las víctimas de delitos también tienen la posibilidad de colaborar con la justicia y defender sus intereses, personándose como acusación particular.

Para defenderse frente a la fuerza sancionadora del Estado, o bien para intervenir eficazmente como víctimas de un delito, conviene conocer todos los instrumentos que nos brinda el ordenamiento jurídico. Las interpretaciones jurisprudenciales, los medios de prueba más convenientes en cada situación y un extenso conocimiento de las normas que rigen el procedimiento penal son instrumentos imprescindibles para acometer la defensa del acusado o de la acusación particular.

Violencia de género

La violencia contra las mujeres es uno de los problemas más graves de la sociedad actual. Por eso, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género incrementó las penas para aquellas conductas dirigidas contra las mujeres dentro de una relación sentimental o, incluso, tras la finalización de la misma.

Las mujeres que sufran o hayan sufrido violencia por parte de su pareja, cónyuge o expareja o excónyuge tienen derecho a personarse como acusación particular y a solicitar una orden de protección.

Para que la denuncia llegue a buen puerto, es imprescindible contar con ayuda profesional, incluso antes de interponer la denuncia, puesto que ésta determinará el desarrollo del procedimiento penal. Así, la asistencia jurídica desde un inicio es fundamental, no sólo para brindar respaldo, sino también para acompañar el proceso y ofrecer todas las explicaciones y la atención que la víctima de violencia machista necesitará a lo largo del procedimiento judicial.

Alcoholemias

Ponerse al volante después de haber consumido alcohol no es peligroso únicamente para quien conduce, sino también para terceras personas y bienes. Por esa razón, está prohibido conducir por encima de unas tasas determinadas de alcohol en sangre y aire expirado (0,5 gramos por litro por litro de sangre o 0,25 miligramos por litro de alcohol en aire expirado). Además, este límite es aún más bajo en el caso de los conductores noveles, conductores de vehículos especiales y transportistas.

Del mismo modo, negarse a realizar la prueba de alcoholemia también constituye delito, por lo que esta decisión puede acarrear complicaciones en términos legales.

Para solventar esta situación de la mejor manera posible, es importante contar con un buen acompañamiento profesional. Incluso cuando parezca que ya no hay nada que hacer, siempre podremos negociar la condena antes del juicio, e incluso, facilitar el cumplimiento de la pena de prisión o la multa que se haya impuesto.

Otros delitos recogidos en el código penal

Nuestro código penal está plagado de acciones que constituyen delitos. Cada una tiene su propia particularidad, sus características. Por esta razón, es importante contar con el mejor asesoramiento en cada caso.

Lesiones causadas por una pelea, una apropiación indebida, un robo o hurto, una estafa o la falsedad documental son sólo algunas de estas actitudes prohibidas. En nuestro despacho de abogados, ponemos en tus manos todo el apoyo y las soluciones jurídicas de las que precisas. Y, por supuesto, la máxima la profesionalidad, para conseguir el mejor resultado judicial, ya sea como acusación particular o como imputado.

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